jueves, diciembre 31, 2015

Luces de Nueva York



Estoy en la terraza del décimo piso del Waldorf Astoria viendo el ir y venir de las personas en la gran manzana, el tráfico en las calles y la modernidad en todo su esplendor. La tierra de las ilusiones. Atrás de mi está el bullicio de la fiesta de fin de año, típico desmadre neoyorkino.
Las luces de esta ciudad y sus rascacielos se imponen ante la luna. Alguien grita algo en un inglés que no entiendo y todos alzan sus copas, se acerca a mi un señor alto, ebrio, "feliz año" me dice balbuceando, muy instintivamente nos abrazamos y parece que se le dificulta mantenerse en pie, le invito un cigarro y empieza a contarme su vida (que ya me sé de memoria) "soy El temerario, ¿si te acuerdas de mi? ahora me ves bien vestido, pero mañana me veras tirado en el piso y no quiero que me levantes ni me tengas lastima, esta vida la escogí yo y así me gusta, tengo 50 pesos y me alcanza para mi tonaya, es todo lo que me hace feliz."  Se va balbuceando más cosas ininteligibles. Regreso la mirada a los focos de la marquesina de mi casa y vuelvo a pensar en las Luces de Nueva York, por supuesto, en la bocina de mi casa está puesta esa canción de la Sonora Santanera. 

Estoy recargado en el zaguán de mi casa, viendo el ir y venir de mis vecinos, niños quemando cohetes sin supervisión alguna, los primeros borrachos de la cuadra haciendo su aparición y deseandome un feliz inicio de año.  Me prendo otro cigarro y ahora estoy en Londres, después en Rio y me quedo un rato en Cuba. Vuelvo la mirada a los focos navideños de mi casa. Tenía tres años sin estar las fechas decembrinas aquí y me entristece no sentir la misma emoción por este día como cuando era un niño. Creo que de eso se trata, no dejar que nos roben la inocencia, no dejar de ser niños. No meterme tanto en mi papel de adulto. 

Tenemos otra oportunidad, hacemos Checkpoint y seguimos jugando con mas energías. Vendrán tiempos mejores y también peores, al final, volveremos a ser niños y nos emocionaremos nuevamente, de hecho, justo ahora. ¿Por qué no?.


lunes, febrero 02, 2015

Humildes y no sensatas impresiones sobre la colonización moderna.





La colonización moderna en México empezó, según yo,  después de la independencia. 






El abrazo de Acatempan. Que según el historiador José Villalpando no fue un abrazo si no un saludo muy de mala gana y que tampoco fue una alianza si no una tregua momentánea entre dos mandos medios opuestos. Por un lado tenemos a Vicente Guerrero: arriero, guerrillero, rudo y, para sorpresa de muchos, masón. Por el otro a Agustín de Iturbide, comandante en jefe de la monarquía española (en este punto me detengo para carcajearme un rato imaginando al niño aspirante de rapero del CCH). Vicente Guerrero, fuertemente apoyado por la aun infantil economía estadounidense (que bien podría traducirse en inglesa) y Agustín de Iturbide anticipándose a la caída de la madre patria que a estas alturas de la larga lucha de independencia mexicana, ya está dando patadas de ahogado. 

De esta “espontanea” alianza obtuvimos (sin menospreciar los esfuerzos y derramamientos a priori y a posteriori) el plan de Iguala, el ejército trigarante y por fin los tratados de córdoba que nos declaraban como nación independiente. O al menos es lo que en la primaria me platicaba mi obesa maestra Leonor mientras llenaba su boca con chayotes hervidos quesque pa´ adelgazar.

No quisiera y detestaría que este texto se tornara en otro más que se enfoca en la esquizofrénica idea de que los masones nos dominan, sin embargo, mucho fue el apoyo de este grupo de “intelectuales” extranjeros a nuestra independencia, que se hace evidente el hecho de tener que empezar, desde ese momento, a tener que pagarle favores a nuestros vecinos del norte.
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Poco menos de cien años después, vemos a un sonriente Doroteo Arango salir huyendo en fa de Columbus, Nuevo México. Los gringos no habían sido atacados en su propio territorio desde el fin de la guerra anglo-estadounidense. Si los mexicanos fuéramos menos hipócritas, podríamos decir que esta fue la acción más heroica que haya hecho cualquier otro personaje en nuestra historia: un coscorrón al chico rudo de la clase y que este no haya podido alcanzar al que lo ha humillado en medio de las risas burlonas de los demás mocosos. 

Otra ves la reflexión, sin cuestionar absolutamente nada, de pensar en que tanto nos ayudó la revolución o si ahorita tuviéramos nuestra propia torre Eiffel en lugar del monumento a la revolución.
La posición estadounidense había quedado bien clara desde que el embajador Lane Wilson susurraba al oído de un ebrio Victoriano Huerta. Después todo paso tan rápido y revuelto: se vino la guerra de guerrillas y da la impresión que desde esos entonces nació en México la táctica de que para desestabilizar cualquier movimiento, lo único que se tiene que hacer es infiltrar, cambiar intereses entre grupos internos y después sentarse a ver como se destrozan entre ellos.

He caído en la cuenta de que este diminuto ensayo sobre colonización moderna empieza a sonar a una aburrida clase de historia que tenemos que tomar un viernes a las cuatro de la tarde. Asi que al grano.
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Justo al punto donde quiero llegar es que ayer, mientras destrozaba mi calculadora en el escritorio, me di cuenta de un escándalo tras de mí y voltee para percatarme del exagerado interés de mis compañeros por el Super-bowl, ese espectáculo deportivo que parece actuado, para después dar entrada a la típica escena de la “cultura” moderna: Katy Perry en vestido entallado, show de luces y un tigre gigante y mecanizado. ¡Wow! Que increíble, que innovador, esos gringos cada cosa que inventan.

¿Qué demonios nos pasó? Dejaremos que los estadounidenses nos sigan subyu…

-          ¡Ya cállate, cabrón! Tienes un iPhone, manejas un minicooper y ya me entere que fuiste a Fort Worth y te trajiste un chingo de ropa.

Me grita Pancho Villa carcajeándose y cabalgando dentro de mi taza de café.

domingo, febrero 01, 2015

Disertación sobre la industria petrolera. 2



LOS HECHOS.

*una disculpa si el texto se torna muy tecnico,
 hice mi mejor esfuerzo para dirigirlo al lector en general. 


En medio de esta vorágine de reestructuras, ajustes, conflictos de interés y crudo en 30 dólares, nos encontramos tres personajes a bordo de una plataforma de perforación marina: el superintendente, el ingeniero de pozo y yo, el inspector técnico de perforación. El pozo Ek-41, que hasta hace una semana solo era uno más de los miles en desarrollo, lleva perforándose desde noviembre de 2013 (en promedio, un pozo a 5500 metros se termina de 4 a 6 meses), con un sinfín de problemas y gastando hasta el momento 960 millones de pesos. Un pozo especial por querer ser el segundo horizontal en arenas del jurásico (el primero fue el Balam-75, en donde el escritor también estuvo presente).

Mientras se intentaba perforar dicha sección horizontal, la última etapa, se quedó atrapada toda la herramienta direccional, para después, al tratar de liberarla, observar tristemente que se desprende y que dejamos algo que en el campo de perforación se conoce como “pez”. Toda la herramienta en el fondo justo en la zona de producción.

Llevamos cerca de seis días tratando de recuperarla, a sabiendas que estábamos en la última parte de un pozo que ha costado mucho trabajo, esfuerzo, dinero y tiempo. Sabiendo que estábamos a nada de terminar un pozo que daría (o dará) 7500 barriles por dia.

“Tienen tres oportunidades para pescarla” dijo fría y secamente el gerente de perforación de la zona marina. “Están pidiendo cabezas… el mismo Gustavo Hernandez está al pendiente de este pozo” nos contó con preocupación nuestro coordinador. “Hay que rezarle a Dios” dijo alguien por ahí.  

Van dos intentos fallidos de pesca. Van muchas horas de planificación, cálculos, ideas, desvelo e incertidumbre. Estamos preparando el tercer ataque y nuestros ánimos oscilan entre esperanza y miedo. Esto se ha convertido más en una cuestión de honor bélico, el helicóptero pasara por nosotros para bajar a rendir cuentas dentro de 36 horas y el tiempo corre por que es un cobarde.


No sabemos que demonios están tramando en tierra, ni los intereses del director de Pemex o el subdirector. No sabemos ni de economía, ni de política internacional. Lo que sí sabemos es de perforación y sabemos que en estos momentos de reestructuración y voladero de cabezas, el empleo de muchos compañeros, sus familias y la escuela de muchos otros Raulitos  depende de nosotros y no tenemos opción de fallar. 

Febrero 1. 

sábado, enero 31, 2015

Disertación sobre la industria petrolera. 1


Antecedentes.


La primer semana de 2015 no fue buena para las familias de cerca de 10,000 trabajadores de la industria petrolera contratados por medio de outsourcing  (los contratos que nos hacen pensar que en los albores del siglo XXI aún existe la esclavitud. Era la crónica de una muerte anunciada y augurio del destino que estaba a la vuelta de la esquina para muchos otros. 

No quisiera entrar en detalles de política internacional debido a mi total ignorancia sobre el tema, lamentablemente para el escritor es inevitable no mencionar que solo somos el daño colateral de las modificaciones en materia energética que necesitan hacer los países primermundistas (o los dueños del mundo escondidos tras las enaguas del seudo-imperialismo) para ajustar sus bolsillos y de paso justificar el daño ecológico, por que aquello del cambio climatológico hace bastante tiempo que sabe a naranja agria, ya ni hablar de que algún integrante de Greenpeace haga muecas cada que el escritor menciona su oficio, ignorante al hecho de que el tan solo es una pieza más de este tablero ecológico llamado “ajuste económico”.

A todo esto, me pregunto si Raulito (el hijo menor de Alfonso, ingeniero industrial ex-trabajador de la industria petrolera y recién afectado por el recorte internacional de empleados) sabrá que debido a una “sobreproducción de crudo Árabe”, un conflicto ruso-estadounidense y una reforma energética nacional en pañales, tendrá que dejar de asistir a su escuela privada donde aparte de aprender inglés también llevaba natación. Para integrarse a una escuela publica afectada por constantes inasistencias de los maestros, un mediocre plan de estudios, todo esto aunado a la prematura agresividad de algunos niños (debido a la falta de afecto por parte de sus padres que mayormente son obreros atacados por crisis económicas traducido en estrés) y tendrán, como ventaja, tener que aprender a jugar al futbol en medio de la calle con unos tabiques a manera de portería.

Al día de hoy, finalizando la cuarta semana del año, petroleras internacionales como Weatherford, Schlumberguer o Halliburton, se suman al recorte de personal: Schlumberguer cierra su base en Reynosa, Halliburton anuncia cortar 8,000 cabezas de su planilla y el geólogo de Weatherford a bordo me comenta con tristeza que la próxima catorcena ya no analizara mis muestras debido al famoso recorte. En Pemex nos aseguran el trabajo con la mano derecha y con la izquierda empiezan a eliminar plataformas marinas y deslindarse de su personal, ajenos a la situación de cada individuo. Es una realidad y los números son fríos, esos no tienen parientes. 



Enero 31. Cantarell, Golfo de México.

viernes, marzo 28, 2014

Fin de temporada


10 de octubre de 2013.


"La inspiración no es una ciencia exacta"
                                  Anónimo.

Es inevitable que la vida no se segmente en etapas, es decir, la vida no es lineal. Todos, en algún momento, tenemos un parte-aguas, algo (algún suceso) que nos indica que terminamos un ciclo. Digo, siempre que es final de temporada en Dr. House, hay mil problemas alrededor de la vida de los participantes.


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Siempre fue en broma. Pero en la carrera no le llamábamos semestres, si no temporadas, e increíblemente cada fin de semestre (temporada) andábamos metidos en un problema.
Aquí estoy, a mitad del capítulo de otro fin de temporada en mi puta vida: una prueba difícil, una prueba de carácter, una prueba laboral.

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Es media noche. Después de darle muchas vueltas, decido prender la lámpara de mi cabecera (digamos ´la cabecera´ por que no es mía). Tomo la libreta y empiezo a escribir, sabe dios o el diablo si escribiré algo bueno o lucido, igual debería dejarme de tonterías y ya dormirme. “No mames, wey. Estoy súper-mal-viajada” dice Charly desde su teléfono, mientras me pregunto cuántas chavitas comparan su vida con Soytufan.  
Es ahí, talves, donde inicia mi conflicto: ¿Hasta qué punto somos protagonistas de nuestras vidas?



Capítulo de fin de temporada.

Un tal Freddy Chico viaja a mi lado en el helicóptero, su nombre lo supe cuando investigue quien sería el que me diera ordenes en aquel lugar, me dijeron algo más: “vas a querer huir a media semana”. Se sorprende al ver que bajo en la misma plataforma que él, solo un momento, lo trata de disimular.
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 -¿Y tú eres?
 Me pregunto indiferente y respondí alegre.

-¿Y vienes cómo?
Me pregunto malhumorado y simplemente respondí.
Me miro fijo a los ojos, mudo, quisiera decir inexpresivo o enojado, pero ya no lo supe… pensé que era un reto de carácter, así que no baje la mirada. Fueron como diez segundos en los que casi me orinaba, pero Freddy concluyo preguntando curiosamente:

-¿Cuánto tiempo llevas en el área?
Respondí alegre. 

Llevo once días bajo su mando, los más largos de mi vida, los de mayor reto: intelectual, de carácter, de resistencia. Gas en superficie y explosiones repentinas en el quemador, control de flujo y de gente, diésel regándose en el piso, gritos en mi espalda, Freddy presionando mi cuello con su bota (metafóricamente hablando). Tristeza.

Freddy Chico: alto, delgado (¿o flaco?), moreno, cabello cano pegado al cráneo, nariz aguileña, ojos como de marihuano (perdón por la falta de descripción para ese tipo de mirada), porte militar, diabético y con diagnóstico de desequilibrio mental. De voz grave y muy directo al hablar.


-¿…entonces de que me sirve que estés aquí?
Me gritaba cuando sentimos ese extraño temblor seguido de una bola de fuego gigantesca directo al mar a través del quemador, Freddy de un solo paso llego  la consola tratando de controlar el flujo de gas que se estaba manifestando. Yo corrí al altavoz:

-¡Cierren la válvula maestra!
Grite e inmediatamente sentí que alguien me empujo y me arrebato el micro.

-¡No cierren la válvula, no cierren nada!
Y colgó mirándome con el infierno en los ojos, apreté los puños y grite.

-¡¿por qué carajos hizo eso?!

-¡La tubería flexible está adentro y no podrán cerrarla, chamaco!

-¡La tubería flexible está a quince metros y la válvula a dieciocho, cierra bien!
Me miro sorprendido y salto al altavoz.

-¡Cierren la válvula maestra!

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Y la última escena del fin de temporada será en un restaurant frente a la playa, yo comiendo un coctel de camarones y bebiendo una victoria, Freddy Chico con su esposa en frente de mi, bebiendo una corona. En la rockola suena Besame mucho. Atacados de la risa después de contarle a su mujer como me regañaba y pisoteaba verbalmente y entre risas dejo escapar su eterna frase: “si les ves potencial, tráelos a pan y verga… y de vez en cuando quítales el pan”.
Brindamos y mi mente ya no está en ese lugar, ya olvide por que reímos, solo pienso en llegar a mi casa, abrazar a mis padres y besar a Brenda “como si fuera esta noche la última ves”.  

martes, diciembre 31, 2013

EPILOGO AL FIN DE AÑO



Fue en una noche como esta, hace veinte años, que alguien se propuso cambiar el destino, o al menos su destino. Como si fuese súper-héroe, enmascarado, sale de aquel rincón que bien podemos considerar como olvidado. Ya no está permitido usar la palabra “revoltosos” y serán escuchados y respetados. No se congratularon cenando pavo o brindando con sidra, fue una noche de reflexión, de pensar en lo políticamente correcto.

Pasaron muchos años, a través de los cuales se deforma esa imagen del pasamontañas y la pipa: camisetas, entrevistas realizadas por ‘ponchito’, niños ricos europeos uniéndose a la causa en Chiapas (como si visitaran un parque de diversiones).

Hoy, veinte años después, recibimos el 2014 y ¿Qué somos, qué queremos? ¿Un auto nuevo? ¿Estabilidad económica? ¿En serio es eso lo que nos llena?


Nuestro nuevo enemigo es la modernidad, la basura que nos ofrecen para entretenimiento, la orgia de ideologías que hay en las nuevas generaciones, que decir de la apatía. 

*              *               *

No se necesita ser un analista o experto en política para saber que las cosas andan mal en nuestro país: nuestros gobernantes llenan de guardias sus recintos al momento de tomar decisiones, el presidente no conoce su país y no puede mencionar ni tres libros, los impuestos aumentan a la vez que se comparten nuestros recursos naturales con el extranjero.

Habría que ser muy tonto, o de plano un traidor a la patria, para aceptar o pensar que todo es por un bien nacional, un bien civil.

Regresemos al tema de la apatía. 

*           *           *

Me encuentro en medio de la nada laborando para poder mejorar mi calidad de vida (notese el énfasis en mí) pero, ¿Qué hay de los demás? En la búsqueda de mi felicidad (mi bienestar) he olvidado mi entorno; alguien me limpia el parabrisas y le doy dos pesos sin voltearlo a ver a la cara y ya siento que soy el más caritativo del mundo; personas mueren de hambre a mi alrededor y yo estoy feliz porque tengo un trabajo que me da para comer e ir al cine. Todo es una ilusión.

Esa es la estrategia: acarrear al clasemediero a la zona de confort, seguir sobajando a los que menos tienen y seguir privilegiando a las minorías millonarias.

¿Cuándo regresara Guevara?, ¿Cuándo fue que se rindió nuestro súper-héroe mexicano del pasamontañas?

*            *           *

Fue un año de logros, fue un año de llantos, de amor.

No así de tranquilidad, algo no está bien dentro de mí, algo no me deja ser apático o indiferente… por más que trato de formar parte de la farsa del gobierno y embobarme con la T.V. , hay algo dentro de mí que se resiste y me alborota las ideas: mañanas del 2013 en las que despierto queriendo renunciar a mi profesión y marchar con la bola de “revoltosos”, días en los que maldigo el trafico provocado por los manifestantes cuando muy dentro de mi quisiera estar en medio de los agitadores, los “perturbadores de la paz”. 

Termina el 2013 y siento que los años se me van de las manos, que no estoy realizando nada que se postergue en el futuro. Un año más y otra vez el ritual del Lomo, las uvas y las luces… los buenos deseos y los tontos propósitos.

En serio que envidio a mis contemporáneos que se toman fotos en el antro, que cantan canciones de Lady Gaga o se emborrachan mientras se sienten narcos, que siguen pensando que una profesión los mandara al escalafón más alto de las clases sociales, indiferentes a la verdadera situación.

En serio me gustaría emocionarme con el mundial o la liguilla del futbol, o con las pendejadas de Eugenio Derbez, pero no me sale, por más que hice el intento en este año de pertenecer a la borregada… no puedo.
Solo me resta esperar a que la literatura arroje luz sobre mis pasos.







Nota final.

Mientras escribo esto, se acerca a mí con curiosidad un chico mas o menos de mi edad y pregunta:

-Disculpe, Inge… ¿puedo preguntarle algo?
-Claro, mano. Pero háblame de tu, wey.
-¿Qué no estuviste en Sam Noble hace un año? Estaba el pozo descontrolado.
-Ah, sí, sí. Lo recuerdo. ¿Ahí estabas tú?
-Sí, ahí estaba. Pero tenía la duda de que fueras tu… es que no eras así…

Se hizo la pausa incomoda y debió haber adivinado la duda en mi rostro

-ósea, no estabas así…  

Seguí preguntando con la mirada. Y el chico fue al grano (para mi tristeza):

-Gordo.

viernes, julio 12, 2013

Re-make. Don Armando.



"El cantinero sabe todo".





El bar estaba vacío, mi amigo y yo nos dispusimos a terminar la tarea de estequiometria en ese lugar, acompañados de un cigarro y dos cervezas. Después de un rato, me llamo la atención ver al viejo y vulgar cantinero sentado en la puerta de su bar de mala-muerte, con su rodilla hinchada, con expresión de desesperanza en su rostro, con aires de nostalgia.

 

-¿Qué le paso en su rodilla don armando? -dije- ¡esta hinchadísima!

- La pinche gota. -Contesto mientras alzaba la cabeza para verme. -Es una pinche enfermedad tan dolorosa. Si sigues de borracho, algún día la sufrirás. Ahora eres joven y te ríes de la pinche vida, sientes que eres el más aguantador chupando, que te coges a las viejas que quieras en una misma noche y tantas otras tonterías que creen los jóvenes, pero la vida siempre te pasa la factura de tus actos.


Prendí otro cigarro, mi amigo se acercó a la plática y esto empezó a tomar aires didácticos, más bien éticos, pero a fin de cuentas, enseñanza pura. Don armando siguió:


-Cuando tenía su edad, sentía que la vida me la pelaba... chelas, viejas, piedra, desmadre, en fin. Eso acabo conmigo, me separo de mi familia, mi esposa, mis hijos… ahora sí quiero ver a mis bisnietos tengo que ir hasta Pachuca, de otra forma no se puede.

- ¿Si era muy pedo don armando?

-¡¿no te estoy diciendo, cabron?!

-‘Ta bueno, ‘ta bueno. Pero dígame, ¿cuántos años tiene?

-Tengo 65, hace 60 años llegue aquí a Ticoman, vi cómo se formó el IPN. Recuerdo que un día llegaron unos tipos bien trajeados, el más mamón era el arquitecto Salas, ese wey fue el que hablo con la gente pa´ que le vendieran sus cultivos de maíz, el wey que no quisiera vender se lo cargaba la jerga. Y así empezaron a construir lo que ahora es unidad Zacatenco y unidad Ticoman, donde ustedes estudian. Por este bar han pasado 40 generaciones. Mi jefecita, en paz descanse, empezó vendiendo pulque y aquí venían chavillos, igual que ustedes, a ponerse bien pedos. Después metimos cerveza y todo fue mucho mejor. Los ingenieros más picudos de PEMEX han venido a cagarse de pedos a este lugar, así como lo ven.

-Le voa agarrar otras dos cervezas don armando -dijo mi amigo el Rudo a la vez que abría el refrigerador.

-¿y qué le paso a su nariz don armando? -pregunte-

-Pu’s también por pedo wey, recuerdo que una vez venía bien pedo y un tipo me invito a su casa a tomar pulque, ya ahí me dice el ogete "¿Apoco si muy aguantador cabron?" y que le digo "A huevo" en eso saca una navaja el tipo ese y me dice "pos te voy a bajar los humos" que le digo "mejor guarda eso wey", "lo voy a guardar, pero en tu panza" en eso se me avienta y que le quito su navaja y la aviento lejos, nos caímos al piso y el muy joto que me muerde la nariz, pus me arranco un cachote, como pueden ver.

 

Y así pasaron minutos de plática, desde las peleas más intensas que han habido, hasta chicos que han triunfado y han pasado por ahí. De todo un poco, la corrupción en las escuelas, chicas... y en esta parte quiero poner una bella historia de amor, de esas que se cuentan en días cotidianos, un amor protagonizado por una joven drogadicta y un viejo cantinero de 58 años.

 

-¿Y ahora ya no tiene ninguna familia don armando?  -pregunte con curiosidad.

-Tengo un hijo de 7 años.

- ¡Ah chinga! ¿Cómo está eso don...? Ósea que lo hizo a los… ¡58! usted sí que es aguantador, pero ¿cómo es que lo tuvo, con quién? si se puede saber.

-En unas cuantas generaciones pasadas, empezaba a venir por acá una chica de piernas gruesas, usaba unas mallas con falda negra, tatuada de los pechos y los brazos, güerita, bonita, de pelo negro y raro. Bien peda y puta la vieja. Recuerdo que me decía "qué onda pinche Armando, yo sé que me traes ganas" y yo le decía "noooo, no hija, como crees, date a respetar" y así, un chingo de veces se me ofreció. Después le empezó a entrar duro a la mostaza y después a la soda, ya cuando cayó bien bajo le entro a la piedra, ya hasta se dejaba coger por los vendedores con tal de que le dieran piedra. Yo le decía "ya salte de esas madres hija, eres muy guapa como para andar así de perdida", no sé si me hizo caso a mi o a la situación, la cosa es que logro salirse de esas madres y termino su carrera en ingeniería petrolera, pero no me la aceptaron en PEMEX por sus tatuajes, hasta se los tuvo que quemar, pero ni así. Un día llego bien feliz a decirme "¿qué crees armando?, ya me aceptaron en un empresa" y yo le dije "que chido hija, ahora échale ganas y ya no te metas cosas", hasta parece que le hubiera dicho que se meta de toda droga, por que después me entere que me la cacharon de piedrosa y la engranjaron 2 meses, y lo peor, me la ficharon en el mundo petrolero. Un día, hace como 8 años, regreso y empezó otra vez con eso de las drogas. Recuerdo que un día eran como las 3 a.m. y me toco, salí y era ella: "Armando, me traes ganas y te traigo ganas, vamos a darle gusto al cuerpo", "nooo, como crees hija, mejor vete" en eso que se alza la blusa y me dice "mámale", nooo, pus la carne es débil, y que le ponemos, cuando terminamos me pidió pa’ una piedra y que le doy mil varos. Después me di cuenta de que na’mas ´taba gastando mucho varo y decidí sacarla de esos vicios. Después salió embarazada y pos no sé, pero pa´ mi el chamaco es mío. Ahora ya tiene 7 años mijo, luego viene ahí con su mamá a dejarme de comer, pero es bien maquinero el morro, se la pasa en las maquinitas gastando el varo que le doy, no viven aquí conmigo, a pesar de eso, no me siento solo, sé que los tengo.

-Otras 2 cervezas don armando.